Es difícil imaginar que Dios está al 100% con nosotros, cuando las cosas que nos rodean están ensordeciendo nuestro espíritu.
"Todo nos es permitido, pero no todo nos conviene" (1 Corintios 10,23), bien lo dice la Palabra; pero es una palabra que no dejamos que germine y de frutos. Porque de todo lo que nos es permitido, generalmente elegimos lo que menos nos conviene por voluntad propia, ya sea porque vivimos confundidos o simplemente por el hecho de que no resistirnos a la tentación. Son estas decisiones las que marcan con experiencias dolorosas nuestra vida, nos hacen cada vez más vulnerables a alejarnos de Dios, a temer estar cerca de Él, y por consiguiente rechazamos su amor.
Pero, hay momentos donde es más difícil saber que Dios está con nosotros. Cuando depositamos nuestra confianza en Dios, sin embargo parecer que Él no responde a nuestro clamor, en momentos así, nuestro ser no logra comprender el tiempo de Dios, su voluntad y su momento. En cierto sentido, la desesperación nos juega en contra. Cuántas veces cuestionamos la lealtad de Dios, pero no así la nuestra. Somos el milagro de Dios, la vida que nos dio es para actuar como protagonistas de la vida, sabiendo que el mejor guionista es Dios y el final feliz va más allá de lo que ahora vemos. El final feliz es permanecer al lado de Jesús en esta vida y en la otra.
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