Lo que aprendí de este tema es que la conversión es ponerme manos a la obra para vaciar de mi alma todo lo que pienso, digo, quiero, hago y todo lo que corresponde al espíritu del mundo, que es un espíritu de negación de Dios. El mundo es orgulloso, impuro, celoso, rebelde, traicionero, amigo de la pelea.
En estos días he iniciado un proceso de re-convertirme un volver a conocer a Dios, para dejar que sea El Señor que trabaje en mi, para poder ser un buen discípulo y misionero de Jesús y María, me he propuesto ser mas humilde, puro, con la mirada en Dios, preparado para obedecer, ser generoso, sincero, misericordioso, y transmitir el amor y la paz de nuestro Señor Jesucristo y así buscar como imitarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario