domingo, 7 de febrero de 2016

SESIÓN 2

Los frutos que recibí en la semana al poner a Dios en el centro de mi vida, es decir, los beneficio que obtuve al decirle diariamente a Dios que mi proyecto, mi propósito es amarlo con todas mis fuerzas, fue reconocer nuevamente como Dios me va llevando en un camino de conversión, haciendo vivo en mi eso que se reza “ayúdame a seguir tus caminos”. Me percato de cómo reacciono diferente, ante los estímulos de mi medio ambiente, me veo más tolerante y paciente, creo que vivo un poquito la bienaventuranza que habla de los mansos.



Pero creo que esta transformación que voy teniendo no es de esta semana, ha sido resultado de, un trabajo constante de estar en comunicación con Dios, del cual obtengo como resultado entender un poco más de cómo quiere que yo me comporte, mi trabajo diario es llevar esto a la práctica, y creo que aquí es esto que le digo a Dios, “mi propósito de hoy es”, practicar lo que tú me dices que haga, y hacerlo con “todas mis fuerzas”, entonces, al estar alerta durante el día para cumplir con su voluntad y ser grato a sus ojos, me lleva a tener como resultado una paz interior, cumpliéndose en mí su palabra, su promesa. Al escribir esto me lleno de sentimientos de gratitud, porque me doy cuenta de que Dios está vivo y vive en mí.
Al compartir esto con algunas personas, he recibido una sonrisa, y una aprobación, he causado la curiosidad en ellos y han querido saber más. La gracia de Dios me ha llenado de valentía para predicar mi conversión, tal como el compromiso de la semana pasada se me planteo, y es así como he empezado a echar las redes para pescar hombres para gloria de Dios.
Eduardo Carmona





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