miércoles, 10 de febrero de 2016
Sesión 3: Conversión: dejar de pecar y creerle a Dios
Esta
semana de reflexión fue muy nutrida ya que al recordar las veces que he pecado
contra Dios y que por esto me alejé de Él hoy comprendo que con su infinito
amor nunca se ha alejado de mí sino al contrario siempre ha estado presente esperándome
con los brazos abiertos y que retorne a él como ese hijo del evangelio (Lc. 15,
11-32) el cual me enseña que el alejarme de su amor es la ruptura de esa relación
Padre e hijo y sin su ayuda es difícil el paso por la vida pero al tomarme de
su mano mediante la comunicación por medio de la oración, sus mandamientos y
cada una de sus enseñanzas me va formando para pedirle perdón y recuperar esa gracia
y con la cual puedo decirle como a él le gusta que le llamen sus hijos “Padre”
quien espera un cambio en mi persona y poder transmitir ese amor a los demás con
el testimonio de vida.
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4. Fe: La llave para entrar en el Reino de Dios
ResponderEliminarLa llave de la fe me ha llevado a amar, en las perores circunstancias, en los momentos más difíciles, en todas las contrariedades, unas bien ganadas por malas decisiones, el Señor me ha ido puliendo, aumentando mi fe, me ha hecho asirme a su mano y no me ha soltado, de modo que todo lo adverso lo he afrontado, tomada de su mano, me ha ido puliendo, hasta hacerme sensible a las necesidades de los demás, que si puedo allanar el camino a alguien, lo pueda hacer, en el servicio, en la caridad. Consuelo he encontrado y dicha en apropiarme de las bienaventuranzas que son una caricia, en la contradicción. Dios nos llena de grandes bendiciones porque la palabra oportuna de Dios nos ha sostenido, porque es fiel, sólo Él