Cuantas experiencia he tenido en mi vida sintiendo que Dios está a mi lado.
Es fácil decir esto pero creerlo, de verdad creerlo me ha llevado parte de mi vida.
Cuando existe un dolor inmenso en nuestro interior que nada ni nadie, ninguna persona puede aliviar entonces volteas, no como principio sino como último recurso; desgraciadamente, a Dios y te preguntas ¿Dónde está?, ¿Quién es Dios?. Él te contesta de mil formas y sigues sin escuchar porque no crees que te hable, no crees que te conteste. Pasa el tiempo y entonces de tanto hablarle y pedirle para que calme tu inmenso dolor Él te habla no porque no lo haya hecho antes sino porque tu has sido sorda a Él y todavia sintiéndolo no le ceere y te atreves a contestarle solo por hoy te creere y Él te dice: Si ándale no sabes que tu estas en mis planes. No te voy a dejar ir, te seguiré buscando como a mi oveja perdida. Hasta que un día tu le has dicho si creo, te creo, y te das cuenta que estas enamorada de Él y encuentras que el te envía todas las bendiciones reservadas especialmente para ti.
No tenía fe, ahora lo conozco y mi fe sigue creciendo. Hago una pausa de cuándo me ha pasado esto y pienso:
La fe es la respuesta que le doy a Dios y de esta forma me relaciono y me entrego incondicionalmente a Él. él me alivia y me salva; alivia mi dolor y me siento bien, Él me provee atendiendo a mis necesidades, por El soy salvada y gratificada por su gracia. Entonces mi relación con Jesús se ha hecho más fuerte porque creo en él, oro con él, le hago conocer mis necesidades. El me ha enseñado a apropiarme del don de la salvación y a reconocer los dones que me ha dado por lo que me permite darme cuenta que soy heredaera de todas sus bendiciones y que puedo salir triunfante de todo lo que me presente en la vida.
Se que todo el que cree en Dios tiene vida eterna. Si cumplo su plan de vida, El me muestra todo su amor, Sin fe no hay salvación y porque lo he experimentado y he encontrado, gracias a Dios, una nueva vida en Cristo, el no me dejo ir, no se alejo de mi, al contrario me dió mas y más amor. He aprendido a amarlo y a ser feliz a su lado. Por eso te doy gracias Padre por ser mi luz y guía, por peermitirme ofrecerte todo lo que tengo y soy. Ofrecerte mi espiritu, a mi familia, casa, necesidades, enfermedades...Porque todo es tuyo y sé que ofreciéndotelo me liberas y me das extrema libertad para adorarte, amarte y alabarte. Amen
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