Personalmente en situaciones difíciles es cuando no pongo mi entera confianza en Él y en mi fe y es cuando pienso que no va haber una solución fácil y me preocupo de más, en lugar de platicarlo con Dios, confiar en Él, buscar una solución y resolverlo. Debo admitir que cuando cambió el rumbo de ver el problema y platico con Dios y le cuento de mis preocupaciones, el problema se resuelve mucho más fácil y se que es parte de confiar en Él y de tener una fe muy fuerte, ya que Dios está apoyándonos en cada uno de los momentos de nuestra vida, sólo basta acordarnos de esto y darle nuestra confianza.
Es muy difícil y es verdad que una persona con poca fe no lo creería posible, pero también es nuestra tarea mostrarles a todas esas personas qué importante es confiar en Dios y cómo nos puede aliviar hacerlo, además de que te hace sentir fuerte ante cualquier situación.
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