La reflexión de esta semana fue muy buena, ya que las Bienaventuranzas son uno de los mejores ejemplos que nos muestra la Biblia de cómo debemos vivir nuestra vida cristiana para poder llegar a una vida de Santidad. Creo que es muy interesante hacer este tipo de reflexiones cada día, ya que a veces no nos damos cuenta de qué tan alejados estamos de Dios y justo es por las acciones que realizamos.
Para esta semana me gustaría compartir un momento especial para cada una de las Bienaventuranzas tan bien descrita en el correo de la Sesión 3:
1. Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino
Para esta Bienaventuranza me vino muy bien un día en el que estaba muy estresada y agobiada ocasionado por el trabajo. Justo en este día me detuve a pensar qué podría hacer para que mi día cambiara y a la conclusión que llegué fue orar, platicar con Dios y confiar más en él en esos momentos en los que siento que no hay salida. Sentirlo cerca a través de la oración es el poder más fuerte que nos enseñó Jesús cuando se hizo hombre y tenemos que aprovecharlo de la mejor manera, incluso en los momentos más difíciles.
2. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra
En este caso viene muy bien el momento en el que tengo arranques o no pienso antes de hacer las cosas y no sólo es pensar para saber cómo actuar, sino tratar de pensar como Jesús y tratar de actuar lo más parecido a lo que él haría. Es muy difícil lograr esto pero también nos ayuda a cuestionar el por qué reaccionamos de una u otra forma y por qué debería ser diferente nuestra reacción.
3. Bienaventurados los que lloran porque ellos serán consolados
Esta Bienaventuranza la vi muy relacionada a mí en esta semana, justo porque una persona muy importante para mí esta pasando por un momento muy difícil de enfermedad y para mi fue muy difícil asimilarlo y la verdad es que me duele más de lo que podría pensar y durante algunos días traté de verlo como si no me afectara realmente y en estos días de conversión me he dado cuenta que es bueno aceptar lo que me duele y mis tristezas y acercarme a Dios para compartirlas con él y pedirle ayuda. Creo que es una reacción normal del ser humano creer que somos fuertes e incluso a veces somos orgullosos y no aceptamos lo que nos duele o lastima, pero es un gran reto aceptarlo y buscar consuelo en Dios.
4. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados
En este sentido me ayudó mucho el hablar con alguien más de mi fe y de la confianza que tengo hacia Dios, debo confesar que antes nunca lo decía públicamente, pero ahora se ha hecho mucho más fácil decirle a los demás lo fuerte que me hace estar cerca de Dios y aceptar que lo necesito. Sí creo que esta fe me hace diferente a los demás, en el sentido de que siempre encuentro consuelo en Dios.
5. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán la misericordia
Este punto es muy interesante porque creo que es donde la mayoría de los seres humanos fallamos. Primero que nada el sentirse satisfechos con uno mismo y no siempre buscar una mejora y es cierto, a mi me pasa que muchas veces me digo a mí misma que estuvo bien lo que hice o me siento bien con alguna acción que se que no fue buena, y en lugar de buscar no cometerla de nuevo o darle una solución lo vuelvo a hacer, creo que debemos amarnos como somos, porque así nos ama Dios, pero siempre debemos buscar mejorar y ser mejores personas en el día a día. Por otro lado no siempre agradecemos a Dios por todo lo que tenemos, principalmente su amor y justo por no sentir la presencia de Dios criticamos, hacemos sentir menos a los demás, juzgamos, entre otras cosas, ya que al sentirnos débiles de fe o amor, buscamos lo malo en otras personas, en vez de buscar algo bueno en ellas, así como una mejora en nosotros.
6. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios
Por la época en la que vivimos muchas veces ponemos en primer lugar las cosas materiales antes que a Dios mismo o a nosotros, y esto también me ha pasado, ya que a veces le doy lugar al poder, al dinero, al reconocimiento y claro que es importante para sobrevivir, pero el verdadero reconocimiento que debemos buscar es el de Dios, porque el debe ser lo primordial en nuestra vida, cuando hacemos esto lo demás viene por sí solo, porque Dios nos acompaña y nos enseña qué es lo que realmente importa.
7. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios
En esta Bienaventuranza lo que me pasa a mí es que a veces dejo que el miedo o el temor se infundan en mí y no siempre confío en Dios, es importante, como dije, reconocer que tenemos miedo o que sentimos odio, pero siempre tenemos que confiar en Dios y saber que Él nos guiará por el camino correcto.
8. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos
Creo que la mayoría de nosotros preferimos muchas veces la comodidad y decir "No estoy de acuerdo con la Iglesia" "No estoy de acuerdo con lo que dice la Biblia" en lugar de preguntarnos por qué dice eso la Iglesia o por qué dice eso la palabra de Dios. Este Bienaventuranza está muy relacionada con el siempre buscar ser mejores, ya que al no encontrar comodidad en nosotros mismos entonces siempre estaremos buscar mejorar y satisfacer más a Dios.
9 Bienaventurados serán cuando los hieran y los persigan y digan con mentira toda clase de mal contra ustedes por mi causa. Alégrense y regocíjense, porque su recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a ustedes
Esta última Bienaventuranza nos explica muy bien cómo debemos portarnos en la vida cotidiana y cómo debemos empezar por cuidarnos a nosotros mismos y ver a nuestro cuerpo, mente y alma como templo de Dios, ya que en la medida en que nosotros cultivemos estas partes estaremos preparados para ser hijos queridos por Dios.
Con esta sesión puedo decir que creo en Dios, que estoy dispuesta a amarlo con todas las fuerzas que tenga y a darle lo mejor de mí cada dia.
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