La forma de empezar a amar a
las personas de mi lista ha sido haciéndolas presentes en mi oración, pidiendo
a Dios por ellas, que las llene de bendiciones. También me encomiendo al Espíritu
Santo para que me dé la capacidad de poner en práctica el amor perenne (1Cor
13, 4-8), como por ejemplo, le pido al Espíritu Santo que me permita no tomar
en cuenta el mal recibido, porque los frutos de llevar a cabo esto han sido, en
experiencias pasadas, el no guardar rencores y sentirme libre o liberado,
seguir ceca de Dios y saber que intento hacer su voluntad
Pero observo una cosa en mí;
mi vista esta puesta en Dios, en seguir a Cristo, en acercarme a Dios. No veo
al prójimo, al que me hace daño, no sé qué piensa ni que siente; y me pregunto,
¿esto no es hacer cosas de amor solo por cumplir? Porque he de confesar que a
ninguno de ellos los veo con la ternura y cariño con el que trato a mis hijos;
hago actos de amor, pero percibo que falta esa parte fina, intima, que vivo solo
con mi familia.

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