En
días pasados hablando con mi esposa, me atreví a confiar en ella, le deje ver
que una sutil soberbia en mí, era la que me hacía sentirme muy sensible, al ver
que no era tomado en cuenta por ella, y esto se manifestaba en mí con enojo y distanciamientos.
Procedí con verdad, porque me descubrí ante ella, me confíe a su amor y a su
perdón. Trabaje en la humildad de mi persona y recibí recompensas personales
experimentando paz en todo mi ser, y a los poco días los frutos en nuestra
relación fueron de unidad, recibiendo el amor de Dios a través de mi esposa.
Otra experiencia vivida en
la semana y que quiero compartir es: mi esposa y yo tuvimos la encomienda de
acompañar a un matrimonio amigo, en la escritura de una charla que debían
preparar, en este acompañamiento, tuve la oportunidad de transmitirles mi
experiencia de vivir en la presencia del señor, la alegría que me produce el
saber que es una presencia salvadora. Los invite a que intentaran, a hacer más
conscientes de la presencia de Dios en sus vidas y dejarse influenciar en todos
los ámbitos de su día a día. Al final de los trabajos nuestros amigos nos
mostraron su agradecimiento con un abrazo muy fuerte y profundo. Sin duda la
unidad entre nosotros como matrimonios es mayor.
En una comunidad de
matrimonios a la que pertenecemos mi esposa y yo, tuve la oportunidad de
compartir como vivo el seguir a Cristo, que se significa el tomar mi cruz del
día y negarme a mí mismo. Al compartir mi fe, doy testimonio de la palabra de
Dios.
Otra experiencia que
comparto es que en alguna lectura, el Espíritu Santo me impulsa a tomar la
acción de hacer planes, para ir presentando a Jesús a mis conocidos, empezando
con mi familia, haciéndolo de una forma adecuada para cada uno de ellos.
Por ultimo comparto, que en
la semana, platique con mi hija acerca de las 14 obras de misericordia, y como
están divididas, me detuve un poco en platicarle que una de estas obras es
darle posada al peregrino, y que muy probablemente, se nos presente la oportunidad
de poder hospedar a un seminarista que viene del interior de la republica a
estudiar en la universidad pontificia, durante un mes, y podemos compartir con
él nuestro casa y de nuestro sustento, ya que ellos vienen con pocos recursos y
están ya próximos a ordenarse como Sacerdotes de Dios, siendo esta una
verdadera forma de vivir la misericordia.

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