lunes, 9 de mayo de 2016

Sesión 112



En días pasados hablando con mi esposa, me atreví a confiar en ella, le deje ver que una sutil soberbia en mí, era la que me hacía sentirme muy sensible, al ver que no era tomado en cuenta por ella, y esto se manifestaba en mí con enojo y distanciamientos. Procedí con verdad, porque me descubrí ante ella, me confíe a su amor y a su perdón. Trabaje en la humildad de mi persona y recibí recompensas personales experimentando paz en todo mi ser, y a los poco días los frutos en nuestra relación fueron de unidad, recibiendo el amor de Dios a través de mi esposa.
Otra experiencia vivida en la semana y que quiero compartir es: mi esposa y yo tuvimos la encomienda de acompañar a un matrimonio amigo, en la escritura de una charla que debían preparar, en este acompañamiento, tuve la oportunidad de transmitirles mi experiencia de vivir en la presencia del señor, la alegría que me produce el saber que es una presencia salvadora. Los invite a que intentaran, a hacer más conscientes de la presencia de Dios en sus vidas y dejarse influenciar en todos los ámbitos de su día a día. Al final de los trabajos nuestros amigos nos mostraron su agradecimiento con un abrazo muy fuerte y profundo. Sin duda la unidad entre nosotros como matrimonios es mayor.
En una comunidad de matrimonios a la que pertenecemos mi esposa y yo, tuve la oportunidad de compartir como vivo el seguir a Cristo, que se significa el tomar mi cruz del día y negarme a mí mismo. Al compartir mi fe, doy testimonio de la palabra de Dios.
Otra experiencia que comparto es que en alguna lectura, el Espíritu Santo me impulsa a tomar la acción de hacer planes, para ir presentando a Jesús a mis conocidos, empezando con mi familia, haciéndolo de una forma adecuada para cada uno de ellos.
Por ultimo comparto, que en la semana, platique con mi hija acerca de las 14 obras de misericordia, y como están divididas, me detuve un poco en platicarle que una de estas obras es darle posada al peregrino, y que muy probablemente, se nos presente la oportunidad de poder hospedar a un seminarista que viene del interior de la republica a estudiar en la universidad pontificia, durante un mes, y podemos compartir con él nuestro casa y de nuestro sustento, ya que ellos vienen con pocos recursos y están ya próximos a ordenarse como Sacerdotes de Dios, siendo esta una verdadera forma de vivir la misericordia.






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