Es indiscutible la presencia del Espiritu Santo en nuestras vidas, si bien es cierto es difuso y difícil de interpretar también es seguro que existe una presencia extraordinaria en la vida de oración, yo me considero testigo de la misericordia de Dios, así como el Centurion que no era del pueblo elegido, así mismo imagino mi vida, y la certeza que el Espiritu Santo ha tocado mi vida, ha transformado mi forma de ser, de pensar y de actuar; sin la mano de Dios nada se puede, por eso vivamos en oración constante en la espera de la promesa fiel del Espiritu Santo, para que tome nuestras vidas y continuemos por esta vida fortalecidos y llenos del Espiritu Santo.
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