Hablar con la palabra de Dios en principio puede ser muy difícil, pero una vez que lo hice me di cuenta que la mayoría de la gente que está a mi alrededor comparte las ganas de ser mejores día con día. Creo que la parte difícil de hablar con la verdad y siempre presentar al Espíritu Santo en nuestras palabras, es también ser coherentes con nuestras acciones, porque no sólo es predicar la palabra de Dios con nuestras familias o gente cercana a nosotros, sino demostrar con cada una de nuestras acciones que somos fieles seguidores de Jesús y que pedimos para que intervenga y nos ayude a seguir agarrados de su mano.
Durante esta semana me di cuenta que se siente muy padre y bonito tratar de hablar a través del Espíritu Santo, ya que nos ayuda a ver con mayor claridad las situaciones, también nos ayuda a actuar de mejor manera y por supuesto nos lleva a buscar a Dios en todo lo que hacemos. En mi caso, mi familia gozó de esta actividad, ya que ellos también buscan ser mejores y estar cerca de Dios día tras día. La búsqueda del Espíritu Santo es lo que nos debe hacer seguir todos los días y lo que deberíamos procurar hacer como cristianos.
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