domingo, 20 de marzo de 2016

Sesión 8

Cuando me dispongo a estar frente a mi prójimo pensando que es a Cristo a quien miro, nace en mí una actitud amorosa y de entrega, me he percatado que escucho al otro con ternura, de modo que puedo recibir su solicitud o su reclamo con más tolerancia, me siento con una paz interior que me permite tomar de forma diferente las cosas que no me gustan, que me incomodan y me irritan. Frente a este cambio de mi persona, a mí me parece, que la contraparte se desenvuelve como con libertad. Me han expresado que se sienten escuchados, de otros he recibido su agradecimiento, pero lo percibo con una acentuación especial, porque sé que me lo dice con el corazón, esto me ha pasado cuando comparto lo que tengo sin pensar que después me hará falta.
Esta actividad la quiero llevar a la práctica cotidiana, hacerla una costumbre y que surja de manera espontánea de mí, que forme parte de mi estilo de vida

Creo firmemente que el Espíritu Santo actuara desde lo más profundo de mi ser.

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