Mi compromiso consciente, inicio a la edad de 11 años, desde el momento en que entregas tu confianza en Dios, todo cambia. Algunas veces tus problemas son enormes, pero pronto te das cuenta que Dios está contigo y si verdaderamente tienes fe, el te llevará a salvo. Cuando la fe crece, las obras de Dios en ti también lo hacen, y te rodeas de grandes bendiciones, muchas veces increíbles.
Cuando damos un servicio a nuestra Iglesia, inevitablemente nos convertimos en "focos de atención" de los hermanos: que haces, como actúas, lo que dices, como tratas a los demás, etc.; y muchas veces anteponemos nuestros criterios delante de la única verdad, Jesucristo.
Las catequistas olvidamos en ocasiones, la importancia de nuestro testimonio, y que esté posee mayor peso que nuestros "conocimientos" . De nada sirve saber, si no practicamos lo que sabemos.
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