En algún momento de la vida, he sentido un poco de ese "viacrucis": los problemas cotidianos, el pecado, la desolación, etc; propician que nuestro camino se torne difícil y el sentimiento sea de soledad.
Mt 26, 36-28, 9.
Esta cita bíblicas nos recuerdan que también Jesús tuvo miedo "Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya". Jesús nos dice que no importa tener miedo, ya que al poner nuestra vida en las manos de Dios, y aceptando realmente su voluntad, deberemos aprender de las experiencias vividas, Pero también tenemos la certeza de una "resurrección", una vida nueva después de la dificultades.
Mt 14,32-16,7
Recordamos el poder de Jesucristo, pero también nos hace un llamado de atención a confiar, sin darle cavidad a la menor de las dudas. Muchas veces, a la menos tormenta, nos desesperamos, queremos respuestas rápidas de Dios, y nuevamente olvidamos que estando cubiertos por su manto, nada puedes dañarnos. Hace un recordatorio de los actos hipócritas, que algunas veces comentemos los catequistas, predicar la buena nueva, pero quebrantando la fuera.
Lc 22, 47- 24, 7
cuantas veces he negado a Jesús, y no explicita mente, sino con actos cobardes, con indiferencia en el prójimo, con banalidades y conveniencias. Cuantas veces no he tenido la valentía de defender su nombre. Pensaba también en las veces que he juzgado sin escuchar.
Jn 18,1-29,10
Muchas veces he traicionado a Jesus, más el siempre me perdona. El nos brinda su amor y confianza y lo traicionamos de muchas maneras.
Esta cita bíblicas nos recuerdan que también Jesús tuvo miedo "Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya". Jesús nos dice que no importa tener miedo, ya que al poner nuestra vida en las manos de Dios, y aceptando realmente su voluntad, deberemos aprender de las experiencias vividas, Pero también tenemos la certeza de una "resurrección", una vida nueva después de la dificultades.
Mt 14,32-16,7
Recordamos el poder de Jesucristo, pero también nos hace un llamado de atención a confiar, sin darle cavidad a la menor de las dudas. Muchas veces, a la menos tormenta, nos desesperamos, queremos respuestas rápidas de Dios, y nuevamente olvidamos que estando cubiertos por su manto, nada puedes dañarnos. Hace un recordatorio de los actos hipócritas, que algunas veces comentemos los catequistas, predicar la buena nueva, pero quebrantando la fuera.
Lc 22, 47- 24, 7
cuantas veces he negado a Jesús, y no explicita mente, sino con actos cobardes, con indiferencia en el prójimo, con banalidades y conveniencias. Cuantas veces no he tenido la valentía de defender su nombre. Pensaba también en las veces que he juzgado sin escuchar.
Jn 18,1-29,10
Muchas veces he traicionado a Jesus, más el siempre me perdona. El nos brinda su amor y confianza y lo traicionamos de muchas maneras.
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