domingo, 3 de abril de 2016

Sesión Especial

REFLEXIONES:
1.- Este ejercicio me ayudo a darme cuenta que las bienaventuranzas son un modelo de vida que Jesús me pide que siga, y reconozco que me falta mucho por hacer para vivir de acuerdo a ese estilo de vida que me propone. En este sentido es que me siento pecador, por no estar viviendo con forme a este estilo de vida, y esto es por lo que le pido perdón a Jesús, y me doy cuenta que tiene mucho que perdonarme.
2.- Me pareció muy interesante el reflexionar en cuantas veces perdono la ofensa de mi prójimo (mi conyugue), que es mucho muy diferente a la manera que Jesús me lo propone; tanto que en algunas ocasiones he llevado la cuenta de sus ofensas o de actos contrarios a una solicitud de mi parte, con el fin de poder tener la oportunidad de echarlos en cara. El darme cuenta de esto me avergüenza y he puesto ante la cruz de Jesús mi mal proceder. Por medio del Espíritu Santo he recibido la gracia de sentir felicidad y devolver amor (en algunas ocasiones, pues me esfuerzo en trabajar en esto con la ayuda del Espíritu Santo), por un agravio recibido, ya que esto es una oportunidad de darle el perdón a mi esposa y demostrarle mi amor, pues sé que esta forma de vida le agrada al Señor y en el Reino de Dios se es pobre-feliz, afligido-feliz, hambriento-feliz, sediento-feliz, perseguido-feliz, porque el Espíritu Santo es una fuente de vida que me permite soportar y transformar todo esto.

3.- He encontrado que el recurso de dejar mis pecados, mis tristezas, desilusiones, mis preocupaciones y demás situaciones difíciles por las que paso; en la cruz de Jesús; y después ponerme en la presencia de Dios Padre, es un recurso maravilloso para recibir perdón, reconciliación, amor, esperanza, paz, y sobre todo la ayuda de Jesús, por medio de su Espíritu Santo para transformar la situación, o la ayuda para salir del pecado y la fortaleza para afrontar las consecuencias.
4.- En cuanto a la oración en silencio, quiero compartir que para mí ha sido una experiencia maravillosa, pues voy despertando mi conciencia de que soy parte de Dios y no soy yo una cosa y otra es Dios, no estoy separado, formo parte de Dios, yo soy nada sin Dios, por lo que en donde esta Dios estoy yo, Soy diferente que Dios, pues yo no soy Dios.
De tal manera que la oración en silencio la he experimentado, no como verme yo junto Dios, sino amalgamado o fundido en Dios.

Esto es nuevo para mí y debo decir, que como leí en un libro, es difícil explicar con palabras la oración en silencio, y me veo con muy poca experiencia, pero lo poquito que he podido experimentar me ha dejado una forma diferente de ver y sentir todo lo que me rodea.


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