REFLEXIONES:
1.- Este ejercicio me ayudo a darme cuenta que las bienaventuranzas son un
modelo de vida que Jesús me pide que siga, y reconozco que me falta mucho por
hacer para vivir de acuerdo a ese estilo de vida que me propone. En este
sentido es que me siento pecador, por no estar viviendo con forme a este estilo
de vida, y esto es por lo que le pido perdón a Jesús, y me doy cuenta que tiene
mucho que perdonarme.
2.- Me pareció muy interesante el reflexionar en cuantas veces perdono la
ofensa de mi prójimo (mi conyugue), que es mucho muy diferente a la manera que
Jesús me lo propone; tanto que en algunas ocasiones he llevado la cuenta de sus
ofensas o de actos contrarios a una solicitud de mi parte, con el fin de poder
tener la oportunidad de echarlos en cara. El darme cuenta de esto me avergüenza
y he puesto ante la cruz de Jesús mi mal proceder. Por medio del Espíritu Santo
he recibido la gracia de sentir felicidad y devolver amor (en algunas ocasiones,
pues me esfuerzo en trabajar en esto con la ayuda del Espíritu Santo), por un
agravio recibido, ya que esto es una oportunidad de darle el perdón a mi esposa
y demostrarle mi amor, pues sé que esta forma de vida le agrada al Señor y en
el Reino de Dios se es pobre-feliz, afligido-feliz, hambriento-feliz,
sediento-feliz, perseguido-feliz, porque el Espíritu Santo es una fuente de
vida que me permite soportar y transformar todo esto.
3.- He encontrado que el recurso de dejar mis pecados, mis tristezas, desilusiones,
mis preocupaciones y demás situaciones difíciles por las que paso; en la cruz
de Jesús; y después ponerme en la presencia de Dios Padre, es un recurso
maravilloso para recibir perdón, reconciliación, amor, esperanza, paz, y sobre
todo la ayuda de Jesús, por medio de su Espíritu Santo para transformar la
situación, o la ayuda para salir del pecado y la fortaleza para afrontar las consecuencias.
4.- En cuanto a la oración en silencio, quiero compartir que para mí ha
sido una experiencia maravillosa, pues voy despertando mi conciencia de que soy
parte de Dios y no soy yo una cosa y otra es Dios, no estoy separado, formo
parte de Dios, yo soy nada sin Dios, por lo que en donde esta Dios estoy yo,
Soy diferente que Dios, pues yo no soy Dios.
De tal manera que la oración en silencio la he experimentado, no como verme
yo junto Dios, sino amalgamado o fundido en Dios.
Esto es nuevo para mí y debo decir, que como leí en un libro, es difícil explicar
con palabras la oración en silencio, y me veo con muy poca experiencia, pero lo
poquito que he podido experimentar me ha dejado una forma diferente de ver y
sentir todo lo que me rodea.

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