«Les
conviene que Yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Paráclito;
pero si me voy, se los enviaré». Jn 16, 7
En tiendo en esta lectura que Jesús me hace una promesa,
y es la de que Él no me deja solo, y por eso me envía al Espíritu Santo, quien lo
representa aquí en este mundo material, en el que yo estoy.
Durante cada día de la semana reconozco que esto es
verdad, el Espíritu Santo esta en mí. No encuentro otra explicación, pues al
meditar todo lo que he vivido esta semana, el Espíritu Santo ha estado presente;
y mis experiencias han sido de amor, alegría, desilusión, frustración, crecimiento,
etc, y en todas veo la acción del Espíritu Santo.
«Cuando
venga Él, el Espíritu de la verdad, los guiará hasta la verdad completa; pues
no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y les explicará lo que
ha de venir». Jn 16, 13
Esta lectura me dice que el Paráclito me guía y me ayuda
para que yo pueda llegar al Padre eterno, porque el Padre eterno es la verdad
completa y absoluta.
Al igual que Jesús me dice que habla lo que el Padre le
comunica, así el Espíritu Santo me habla a mí.
A través del Espíritu Santo encuentro explicación de las
cosas que voy viviendo -buenas y malas- día con día, y todas ellas contribuyen a
mi crecimiento y trasformación, pues confío que lo que ha de venir en mí, es el
poder estar en presencia del Padre eterno. Esta convicción me viene del Espíritu
Santo, la he experimentado en días pasados con mucha fuerza.
«El
Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, se los
enseñará todo y les recordará todo lo que Yo les he dicho». Jn 14, 26
En esta lectura encuentro, que Jesús me dice nuevamente
que el Espíritu Santo, es su representante, que es enviado por el Padre y me
ratifica que representa a Jesús. Por medio del Espíritu Santo recordaré, es
decir que tendré presente, y por ende tendré mayor conciencia, de lo que Jesús
me ha dicho, por medio de los evangelios; pero también me dice que me enseñara
todo, y esto para mi es que el Espíritu Santo me muestra todo lo que Dios ha
creado para así, reconocer al Padre en todo y en todos.
Durante esta semana a llegado a mi corazón y a mi mente,
una concientización diferente del amor de Dios, es decir me veo más consiente
del amor de Dios, entiendo su amor salvador, entiendo de mejor manera lo que es
vivir en su presencia y experimentar alegría. Encuentro mucho sentido de su
proyecto en mí, me abre las posibilidades de que puedo amar como Jesús me enseña.
Esto me ha llegado, por la lectura de un libro. ¿Pero por
qué tenía que leer esto en esta semana y porque lo tenía que asimilar como lo
asimile?
Es la acción del Espíritu Santo en mí, que me recuerda lo
ya he leído en los evangelios, pero me está ayudando a ponerlo en mi consiente,
para vivirlo plenamente, día a día, para experimentar un poco el reino de Dios
en este mundo en el que estoy.
«Cuando
venga el Paráclito, que Yo les enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la
verdad, que procede del Padre, Él dará testimonio de Mí». Jn 15, 26
Esto me dice que el Espíritu Santo procede del Padre, que
lo conoce, y también me dice que dará testimonio de Jesús en mí, porque también
conoce a Jesús , y hará vida dentro de mi esta verdad, porque el Espíritu Santo
vive en mí, yo soy un templo del Espíritu Santo. Por medio del Espíritu Santo
puedo sentir que Dios vive, que Jesús vive, y puedo percibir como se
manifiestan en mi vida, el Espíritu Santo me va haciendo sensible a estas
manifestaciones.
«Cuando
el Espíritu Santo venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo
referente a la justicia y en lo referente al juicio». Jn 16, 8
Esto me dice que, como actúa el Espíritu Santo en mí,
también actuará en los demás, puede cambiar su conciencia como va cambiando la
mía, puede guiar al mundo a la gloria del padre como me va guiando a mí, y lo
hizo con Jesús.
Dios es amor, su naturaleza es amor, no puede sino juzgar
con amor, entonces ve en mí, como lo estoy amado a Él, como con este amor voy pasado
por este mundo, como a base del amor que le tengo voy vencido a lo que intenta
alejarme de Él. Esto le indica mi fidelidad a Él; y así lo está dando a conocer
al mundo, porque de igual manera que actúa en mí, actúa en ti, y uniendo
nuestras voluntades podemos dejar un mundo mejor.
«Él me
dará gloria, porque recibirá de lo mío y se lo explicará a ustedes».Jn 16, 14
Esto me confirma que el Espíritu Santo es el que me
transforma, porque aquí en esta lectura encuentro lo que mi profesión de fe me
dice, que “por obra del Espíritu Santo subió al cielo, y está sentado a la
derecha del Padre”. Es por medio del Espíritu Santo que yo puedo llegar a la
santidad, y así poder disfrutar de la presencia del señor en su reino.

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