En momentos de dificultad cuando siento que ya no puedo, que estoy abatida, recurro a Dios todo poderoso. Le pido que me dé entendimiento y sabiduría para comprender que lo que sucede, ya sea bueno o malo, es por mi bien por que sólo Él sabe lo que me conviene y el momento en el que me conviene. Dios es tan bueno y misericordioso, pero hay que aprender a escucharlo y confiar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario