Quiero
vivir constantemente estos tiempos de pentecostés, porque creo que el Espíritu Santo
es el que me ayuda a seguir por el camino de mi transformación, ese camino que
Jesús vivió y que me propone vivir en este mundo, para lograr la santidad y
llegar al Padre Eterno.
El
ejercicio de pegar los post-its (con la oración: Espíritu Santo quiero ser
santo) en todos los lugares que frecuento durante el día, me permitió enfocarme
constantemente en mi deseo de ir a Dios, me recordaba el mandamiento de amor
que Jesús me dejo y esto me llevaba a buscar cómo poner en mi corazón y en mi alma
sentimientos de amor, que impulsen a mi mente y a todo mi ser, a realizar actos
de la misma naturaleza.
Mi
familia me preguntaba ¿hasta cuándo vas a tener pegados esos papelitos? Creo
que los tendré pegados de por vida, talvez ya no sobre el espejo o en el
refrigerador, pero si en mi corazón, en mi alma y en todo mi ser, haré resaltar
en mí, ese sello indeleble que Dios gravo en mí, cuando me creó, ese sello que
es la imagen de Él, ese sello que me recuerda que de Él vengo y al Él voy.

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